-...and I lost it all- Las últimas palabras de la canción salieron solas de entre sus labios como si de agua se tratase, en cuanto la canción finalizo el estadio entero tembló, una explosión, algo que golpeo en su cabeza, oscuridad...
Cuando despertó todo era silencio; se levantó despacio descubriendo el estadio entero en ruinas, miles de personas en el suelo, unas pocas se levantaban. No se oía nada, solo un largo pitido. Miró a su alrededor. Sus compañeros, ninguno despertaba. Poco a poco fue tomando consciencia de lo que había pasado, lentamente se acercó a Jacob, tenía un hierro clavado en el pecho; no se molestó en tomarle el pulso. Volvió a mirar a su alrededor. El infierno. Eso fue lo que vio, pequeños focos de llamas esparcidos por todo el terreno, ruinas, cadáveres, sus padres, sus hermanos, su mejor amigo... todos muertos seguramente. Apenas había unas veinte personas en pie. Una niña casi en el fondo del estadio. Tiraba del brazo de su madre, pero ella no respondía. Muerta. Se bajó del escenario de un salto procurando no caer encima de nadie; gracias a Kirian que el escenario no era alto. Lentamente recorrió el camino hasta donde la niña se encontraba; sin mirar al suelo; no quería ver a nadie que pudiera reconocer. Recordaba haber recibido una amenaza de bomba, "un fan frustrado por el cambio de estilo del grupo", pensó, ni si quiera se le pasó por la cabeza que pudiera cumplir esa amenaza. Comenzó a tararear una canción lenta, no era suya, no, no le apetecía cantar nada suyo ahora mismo, no cuando, por su culpa, toda esa gente estaba muerta.
Por fin llega hasta la niña, le coge la mano con la que agarra a su madre y la aparta de ella.
-Mamá- la niña llora- ¿Por qué no despierta mi mama?
Le mira a los ojos la niña le hace recordar a su hermana y no puede evitar una lágrima.
-Tu mamá... - mira hacia la niña, le miraba y alternativamente miraba a su madre, suspiró- ¿te gustan los ángeles?
-Si... -la niña hipaba, sollozaba, y se sonaba a la vez, la miró con mala cara, odiaba a los niños, realmente le daban asco, y no entendía que hacia una niña en su concierto, dijo expresamente nada de menores; pero ahora no era el momento de quejarse, para pensar en el, para ser egoísta. No. Así que sonrió lo mas cálidamente que pudo a la niña y prosiguió con lo que pretendía decir.
-Bueno, pues tu mamá es ahora un ángel, y, sé que tú la quieres aquí, pero ella ahora está en el cielo, con los demás ángeles, y ahora tú debes ser una buena chica, -le pasó la mano por el pelo, acariciándole y quitándole un poco de escombro, descubriendo una herida bajo su flequillo- debes ser una buena chica, portarte bien, ser fuerte, para que dentro de uno años, cuando seas mayor, poder reunirte con los demás ángeles. ¿Entiendes? -La pequeña asiente sin decir nada y acepta que él la coja en brazos. Vuelve a mirar a su alrededor, hay más personas en pie, les mira detenidamente. No reconoce a ninguno. Sin que pueda evitarlo las lágrimas se concentran es sus ojos. Mira al escenario; sigue tal y como lo dejo, ningún cambio, sus compañeros siguen en el suelo. Por un momento se queda paralizado donde esta, observando cómo su vida a quedado hecha añicos y ¿Por qué? ¿Que tan malo había hecho él para merecerse eso, para que tanta gente muriera por su culpa?
El pitido en sus oídos había ya desaparecido y poco a poco otros sonidos llegaban a él, alguien que llamaba por Tom ¿Tom? ¿Conocía el algún Tom? No. ¿Reconocía esa voz? Tampoco. Otros sonidos llegaban a él: lamentos, sirenas, llantos... un buen titulo para una canción. Genial, su mente era más retorcida de lo que creía. Miró al suelo, estaba sobre, lo que debía ser, un fragmento del estadio, un trozo de pared quizás; una roca, a su alrededor habían tres personas, muertas, inconscientes... probablemente lo primero. Se alejó de allí, dirigiéndose hacia la entrada del estadio, que ahora era un gran hueco en la pared. Mientras caminaba hacia la salida del infierno miro a la niña en sus brazos y le sonrió, la niña sonrió de vuelta.
En cuanto puso un pie fuera del estadio, bomberos, médicos y policías se abalanzaron sobre él. En algún momento le quitaron a la niña de los brazos. Le hablaban, le hacían preguntas, pero si bien les oía, no podía responderles, los oía como un murmullo algo externo, lejano a él. A su alrededor todo parecía estar cada vez más y mas cerca, todo parecía oscurecerse, hasta que la luz despareció y cayó.
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