Uncrowned Prince



“Tuve todo lo que quería,
y, sin más, desapareció.”


Yo siempre había sido el niño de papá, todo lo que quería lo tenía, para mis padres, toso lo que yo hiciera era perfecto. Mis padres me amaban. Pero cometí un error. Fallé. Yo nunca fallaba, siempre hacia todo a la perfección, sin error alguno. Pero precisamente el día en el que de ningún modo podía fallar, fallé.

Tenía once años; ese día era muy especial, era el día para el que me había estado entrenando desde que apenas podía mantenerme en pie. Para una prueba, esa prueba, que decidiría si podía ser un cazador de vampiros. O no. 

Me encontraba en una habitación, había una puerta pequeña a mis espaldas y otra más grande al frente, al lado izquierdo se podía ver, detrás de un cristal reforzado, una pequeña sala desde la cual los examinadores me observaban. Cinco minutos antes de que la prueba comenzara, dejaron pasar a mi padre. Este se colocó a mi lado, apoyando una mano sobre mi hombro.

-Tranquilo Ander, lo vas a hacer bien, estoy orgulloso de ti –tras esas palabras y un apretón en el hombro, mi padre salió de la sala.

El tiempo parecía correr más despacio allí dentro, pasaron cuatro minutos que a mí me parecieron horas y finalmente un rotulo con el número diez apareció encima de la puerta delante de mí. Fije mi mirada en la puerta y conté mentalmente: Nueve… Ocho… Siete… Seis… Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno. La puerta se abrió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario