La luna baila, estoy seguro, sensual y seductora, pero nadie lo nota, ya nadie se detiene a mirarla, yo si la veo, paso mucho tiempo mirándola, veo como mueve boa entorno a su cuerpo de pura curva, su luz, que te incita a mirarla. Suspiro. Quisiera ser una de sus estrellas, para observar la tierra sin que nada de lo que ocurre me afecte, y cuando esto me aburra mirar hacia otro lado. Guerras, crisis, desamor, tragedias, más guerras y masacres. Gente inocente que muere, gente vil que vive. Unos extremadamente pobres, otros extremadamente ricos. Yo, por desgracia, soy de los últimos. Si, por desgracia, porque ¿Quién es mas desgraciado? ¿Aquel que vive pobre y con amor? ¿O aquel que vive rico y sin amor? Otro suspiro. Realmente, no entiendo esta sociedad en la que vivo, padres e hijos que se odian y, ante los demás, fingen lo contrario. Madres e hijas que luchan por el mismo hombre. Parejas que se juran amor eterno y no llegan ni al entierro. Hermanos que se traicionan. Amigos que se ignoran. Este mundo esta podrido y dudo que tenga remedio.
Camino por el gran jardín que rodea la mansión en la que habito, arropado por la tibia luz de la gran seductora. El aroma de las flores llega a mi, distintos olores, colores, y texturas. Realmente un paraíso, un templo. Antes este hogar era, un templo, uno de los pocos lugares a los que la corrupción, la avaricia, el egoísmo y la envidia no había llegado. Ya no lo es. La corrupción llegó destruyó toda nuestra familia.
Un olor diferente, artificial, me invade, dulce, lo reconozco enseguida la única personita de la casa que no está corrompida. Me doy la vuelta y ahí está mi linda hermanita, sonriente y con los brazos extendidos, me agacho, ella pasa sus brazos alrededor de mi cuello la elevo con los míos, me mira y frunce el ceño.
-¿Qué te pasa, hermanito?
La miro a los ojos y continúo mi paseo con ella en mis brazos antes de contestar.
-Nada, solo pensaba, peque –en su expresión veo un atisbo de desconfianza- Bueno, ¿Estas lista para tu sexto cumpleaños?
Se ríe
-Todavía falta un mes.
-Lo se, pero el tiempo pasa muy rápido, cariño- la bajo de mis brazos y caminamos en silencio. Pronto ella me dice que esta cansada y se retira a dormir. Yo sigo caminando, respirando el aire que trae la brisa fresca. Añoro la tranquilidad en mis pensamientos. Podría pasarme horas caminando por este jardín, y lo hago. Mi última noche. Cuando vuelvo a mi habitación, ya son las tres de la mañana. Me tumbo en la cama, estoy mentalmente agotado, pero eso pronto acabará. Acaricio las sabanas lentamente, luego mi vientre, esto me relaja, estoy un ratos así y luego dejo que mis brazos caigan a ambos lados de mi cabeza. Cojo aire lentamente y lo suelto. Estoy aburrido, aburrido de la vida. Suspiro. A veces siento que me ahogo. Mi vida se hunde en los conflictos familiares y el qué dirán, aparentar, eso era la base de mi vida. Realmente odioso. Quiero despertar y descubrir que todo ha sido un sueño.
Los sueños; un mundo realmente increíble, eres dueño de todo lo que ocurre y todo sucede a tu gusto, nada sale de tu controlen el mundo de los sueños. Excepto cuando llegan las pesadillas. Mi vida es una pesadilla. Pero eso está a punto de terminar.
Tomo el veneno de mi mesilla de noche, lo destapo y dejo que caiga entre mis labios recorriendo mi garganta, dulce líquido liberador; ahora solo queda esperar que la muerte llegue.
FIN
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